Antojos entre comidas

Cuando estamos en un régimen alimenticio para perder peso, también debemos aprender a dejar malos hábitos. No solo debemos eliminar los malos hábitos, sino crear y afincar los buenos. La alimentación debe ser medida y saludable. Comer bien no significa sufrir o pasarla mal. comer bien te hará sentir bien contigo mismo, te dará energía y te hará sentir más liviano.

Los hábitos alimenticios abarcan los horarios de las comidas, el número de comidas, porciones y los alimentos que se consumen con regularidad. Cambiar hábitos no significa dejar los gustos o ciertas comidas atrás, es cambiar la cotidianidad.

¡No pases hambre! Las meriendas son esenciales

merienda saludable
Meriendas saludables marcados con un visto verde y sus equivalentes nada saludables con una equis roja. Imagen cortesía de mac.h-cdn.co

Un regimen para bajar de peso, no es un régimen para pasar hambre – es un régimen para enseñarte a comer-. Entre comidas es recomendable hacer meriendas, de esta forma se acelera el metabolismo.

Desde luego que esta comidas, entre las principales, deben ser muy sanas y tienen que aportar nutrientes esenciales. De no ser así, las meriendas no tendrían sentido. Ya que no solo debemos buscar saciar el hambre, sino aportar al cuerpo nutrientes para su buen funcionamiento. Cuando el cuerpo te pide alimentos, es porque necesita nutrirse. Pasar hambre noes una opción.

Las tres comidas deben ser balanceadas y las meriendas, en menor proporción, deben ser fuente de energía. Es preferible una galleta integral con guacamole, que un tazón de nachos con queso.

Solo agregando comida natural y dejando de lado la chatarra, sentirás la diferencia.

¿Qué merendar para no perder el control?

Un puñado de frutos secos son perfectos para dar energía cuerpo, pero no debemos abusar – su contenido calórico es muy alto.

Los yogures, gelatinas o natas que no sobrepasen los 5g de azúcares totales por cada 100 son tan buenos como las porciones de frutas

Vitaminas, auténticos reguladores corporales

 

Desde la más remota antigüedad, el hombre supo que algunas enfermedades eran provocadas por la falta de vitamina en los alimentos pero ignoraba cómo resolver el problema.

A finales del siglo XVIII, cuando el capitán James Cook emprende su viaje alrededor del mundo, ocurrió un hecho singular: durante la travesía ninguno de los tripulantes sufrió de escorbuto (enfermedad producida por la carencia de vitamina C que se caracteriza por ulceraciones en las encías y hemorragias), una dolencia normal en los marineros que hacían largas travesías en barco. La razón de esta buena noticia es que todos habían comido abundantes cantidades de frutas cítricas.

Imagen vía psu.edu
Imagen vía psu.edu

La clave de una buena nutrición está en las vitaminas

La vitamina A, considerada anti-infecciosa, es vital para la formación de la púrpura visual. Su falta te hará vulnerable a infecciones en la piel. La zanahoria es una fuente de esta vitamina, también el hígado y la yema de huevo.

La vitamina D es indispensable para la formación de los huesos y fija el calcio. Su uso indiscriminado puede causar cálculos renales. La contiene el salmón y las sardinas. La vitamina E  actúa como antioxidante y ofrece protección a los ácidos grasos. La contiene el germen de trigo, las verduras y las nueces.

La vitamina K es fundamental para la coagulación de la sangre. Su carencia puede producir hemorragias. El hígado y los vegetales verdes la contienen.

La vitamina C  es un agente anti infeccioso y anti estrés, su carencia produce sangrado de encías y debilidad. Las frutas cítricas la contienen.  

La carencia de B1 produce insomnio e indigestión; la contiene los granos, el pan y los cereales. Si falta B2, tendrás intolerancia a la luz y  afecciones en la piel. Huevo, leche y legumbres la contienen.  La B3 tiene propiedades vasodilatadoras. El maní es una excelente fuente, además de los pescados y los granos enteros. Finalmente, como desintoxicante nada mejor que la vitamina B5 que la encuentra en las levaduras y verduras.